La concentidora de la vida…

La unión del amor produjo en ella la semilla…

La semilla fecundó, se alimentó, y se desarrolló en el vientre de la ternura…

Su ternura produjo los primeros movimientos…

El primer movimiento hizo brotar lágrimas de alegría…

Las lágrimas se incrementaron cuando vino el dolor del parto…

El dolor vio la luz y se convirtió en el fruto del amor…

Nueve meses de amor fueron suficientes para ver nacer la alegría de la vida…

Y fue durante toda su vida que estuvo dedicada a cuidar cada instante el fruto que había concebido…

Su encanto y dulzura hicieron de ella la protectora y concentidora de la vida…

Ella estuvo, está y estará presente desde la concepción de la vida hasta que termine su existencia, para cuidar de ese fruto que fue producto de su amor….

Esa es la razón por la que ahora y siempre será motivo de admiración y reverencia.

Published in: on mayo 20, 2008 at 3:59 am  Dejar un comentario  
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