Un día soñé…. un día canté….
un día viví… un día pensé que la felicidad había llegado a mi,
y creí que me había sonreído,
que estaba de mi parte
y que había llegado para quedarse.
Ese día, y esos días fueron de lo mejor en mi vida,
porque descubrí y aprendí mucho de ti;
pero así como llegó ese día, así se fue,
como el agua que corre por el río,
que sólo va de paso y no se queda…
El día que te conocí, siempre creí
y nunca desistí en negarme a estar junto a ti,
en demostrarte que había una oportunidad más de vivir
y de seguir sonriendo;
existía una esperanza y una razón,
y tú eras mi esperanza y mi razón
al igual que yo creí que lo era para ti…
un día, la esperanza acabó…
la razón terminó…
un día, tu sonrisa desapareció…
un día, tus palabras ya no hablaron…
un día….un día, un quince de abril…