Esa es la vida, esa es la razón y esa es la recompensa que tienes, la que te abre la posibilidad de llegar hasta el final y obtener ese apreciado regalo que todos llaman: “felicidad”.
Esa es la vida, esa es la razón y esa es la recompensa que tienes, la que te abre la posibilidad de llegar hasta el final y obtener ese apreciado regalo que todos llaman: “felicidad”.
Cuando prevalece la fe y las ganas de vivir el mundo se transforma en beneficios para ti, es la fuerza que llevas dentro, es esa fuerza interna la que actúa y te empuja a llegar hasta donde te lo propones, aunque los problemas estén presentes es más fuerte la energía que vibra y tu deseo de vivir, porque no tiene sentido sufrir.
Esa es la vida, esa es la razón y esa es la recompensa que tienes, la que te abre la posibilidad de llegar hasta el final y obtener ese apreciado regalo que todos llaman: “felicidad”.
Con esa fuerza interna comienzas a derrotar uno a uno todos esos temores y logras salir adelante, porque eres un ser lleno de muchas fortalezas y capacidades y sólo necesitas tener la suficiente fe y coraje para ser un vencedor.
Habrá un día en que ya no existirá el llanto…
Habrá un día, en que el llanto dejará de derramar lágrimas de sufrimiento y de dolor, por esa pérdida familiar, por esa incomprensión en el hogar, por ese fracaso en el trabajo y en el estudio, por esa ruptura en el amor, por esa soledad que angustia y deprime.
Habrá un día, en que la tristeza se alejará de tu vida, y donde las lágrimas brotaran únicamente para recibir alegrías y triunfos cosechados. Ese día llegará, sólo tienes que luchar y hacerle frente a todas las pruebas que aparezcan en el camino.
Habrán momentos duros y difíciles que te harán perder el equilibrio, pero será más fuerte tu fe y tu fuerza interior, dos armas de la vida que serán más que suficientes para llegar muy lejos y alcanzar lo que tanto has anhelado en esta vida: “ser feliz y triunfar”.