Cuando le demos a la mujer el puesto que verdaderamente se merece, muchas cosas cambiarán, sobre todo en el trabajo y en la casa; cuando eliminemos de nuestra mente toda acción machista y pensemos por un momento que la mujer tiene el mismo valor que el hombre, y que la grandeza y valentía no se miden por la fuerza física, si no por la delicadeza, la paciencia, el bien, los buenos sentimientos y el amor; entonces será cuando todo cambie para bien de la humanidad y para bien de tan maravillo ser que fue creado a imagen y semejanza del hombre.
Escrito el 29/10/07