Un tiempo para convivir…
Un tiempo para resistir…
Y para desistir…
Descubrí que el tiempo pasa y no vuelve atrás, algo así como una estrella fugaz…
Aprendí que hay que caer, levantarse y luego volver a caminar, para poder avanzar…
Aprendí que la más grande lealtad es decir la verdad…
Descubrí que unas palabras de afecto pueden levantar hasta un muerto…
Aprendí que no se debe juzgar con prejuicio y sin juicio…
Descubrí que pedir perdón o decir “lo siento” nunca repondrán un descontento…
Descubrí que nunca valoramos lo que un día nos llega y luego lamentamos cuando lo perdemos…
Ese día, no sólo descubrí muchas cosas, también aprendí mucho de cada cosa…


